Perfil lipídicoapoBapoA

ApoB y ApoA

ApoB y ApoA

Enero 17, 2020

Riesgo cardiovascular

ApoB y ApoA

Los lípidos, entre ellos el colesterol, son fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo: por ejemplo, participan en la obtención y almacenaje de energía, producción de hormonas y en la formación de sales biliares. No obstante, las dislipemias (enfermedades consistentes en el disbalance de lípidos, ya sea por exceso o por defecto) están relacionadas directamente con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, como pueden ser la enfermedad coronaria o la enfermedad cerebrovascular.

Uno de los métodos más exactas de controlar nuestro perfil lipídico consiste en cuantificar las apolipoproteínas. A continuación, te explicamos qué son y qué importancia tienen para tu salud.

¿Qué son las Apolipoproteínas?

El colesterol es una molécula hidrofóbica (no soluble en agua) y, por tanto, no puede circular libremente por la sangre. Requiere de proteínas transportadoras conocidas como “lipoproteínas”. Las lipoproteínas son partículas esféricas de grasas con proteínas hidrosolubles (hidrofílicas) a su alrededor, que se clasifican según su densidad en:

  • Quilomicrones: partículas muy grandes que transportan la grasa procedente de la dietaç

  • HDL: High Density Lipoprotein o lipoproteína de alta densidad

  • IDL: Intermediate Density Lipoprotein o lipoproteína de densidad intermedia

  • LDL: Low Density Lipoprotein o lipoproteína de baja densidad

  • VLDL: Very Low Density Lipoprotein o lipoproteína de muy baja densidad

En concreto, está demostrado que las lipoproteínas HDL están relacionadas con la disminución de riesgo cardiovascular, y que las lipoproteínas de baja densidad como el LDL y el VLDL lo aumentan. Los mecanismos de formación de placas ateroscleróticas son muy complejos, pero las lipoproteínas LDL y HDL juegan un papel esencial, por lo que se entiende su importancia a la hora de valorar el riesgo cardiovascular y dirigir terapias para disminuir su cantidad.

Apolipoproteína B

La lipoproteína LDL está formada por una estructura externa de lípidos, colesterol y fosfolípidos, y un “núcleo” que consiste en el colesterol y triglicéridos que transporta. En la parte externa de una partícula LDL encontramos una proteína esencial para mantener su estructura, conocida como “ApoB 100” o simplemente como “ApoB”. La ApoB 100 es la apolipoproteína principal involucrada en el aumento del riesgo aterosclerótico, es sintetizada por el hígado y está presente en quilomicrones, VLDL, IDL, LDL y partículas Lp(a).

Un 85-90% del apoB presente en sangre  corresponde al LDL, y solamente existe una proteína ApoB por cada partícula de LDL, de modo que ApoB se utiliza para cuantificar el total de partículas LDL. Además, la apoB se encuentra formando parte de las partículas VLDL y IDL, de modo que también estima el contenido en triglicéridos de estas lipoproteínas.

Cuantificar las lipoproteínas es un predictor más exacto de riesgo cardiovascular que la cantidad total de colesterol LDL (LDL-C).

¿Por qué es más exacto?: en primer lugar, el colesterol LDL que encontramos normalmente en las analíticas es un valor estimado, es decir, no se mide directamente sino que es un valor calculado a partir del HDL total (HDL-C). En segundo lugar, pueden existir partículas de LDL con una gran cantidad de colesterol adherido (partículas LDL “grandes” y “menos densas”), con menor potencial aterogénico que las partículas con poca cantidad de colesterol (LDL “pequeñas” y “densas”), significativamente más proclives a formar placas de ateroma porque penetran más eficazmente en el endotelio vascular (¡aproximadamente 1.7 veces más!).

Además, el fenotipo de partículas LDL pequeñas está relacionado con la existencia de otros factores de riesgo cardiovascular, como son:

  • Niveles altos de VLDL y de IDL

  • Niveles bajos de HDL

  • Hipertrigliceridemia

  • Resistencia a la insulina

Apolipoproteína A-I

El colesterol HDL o de “alta densidad” es la lipoproteína de mayor densidad porque tiene mayor proporción de proteínas frente a lípidos. Existe una fuerte asociación inversa entre la concentración de colesterol HDL y el riesgo de arteriosclerosis.

La lipoproteína HDL está compuesta, al igual que el colesterol LDL, de colesterol, triglicéridos y numerosas apolipoproteínas (Apo-AI, Apo-AII, Apo-AIV, Apo-AV, Apo-C1, Apo-CII, Apo-CIII y Apo-E). La apolipoproteína A-I es la principal encargada de mantener la estructura de HDL, y colabora en funciones enzimáticas que permiten el transporte, reciclaje y degradación de colesterol desde los tejidos periféricos hasta su eliminación en el hígado.

HDL es conocido, así pues, por sus propiedades anti-aterogénicas y anti-inflamatorias, dado que recupera el colesterol almacenado en las placas de ateroma y las devuelve al hígado, reduciendo el tamaño de la placa de ateroma y la inflamación asociada. Dado que cada partícula de lipoproteína HDL está formada por una apolipoproteína A1, medir sus cifras en una anlítica de sangre proporciona una información más específia y avanzada que simplemente medir el colesterol total unido a HDL (HDL-C).

Ratio Apo B/Apo A-I

Cada vez existe una evidencia más fuerte que apunta a el ratio apoB/apoA-I como un marcador más preciso para predecir el riesgo cardiovascular que solamente los lípidos, las lipoproteínas o sus respectivos ratios. El ratio ApoB/ApoA-I, en base al estudio INTERHEART, es el predictor más efectivo de riesgo cardiovascular (más que apoB o apoA-I de forma independiente).

El ratio ApoB/apoA-I refleja el balance entre partículas aterogénicas y anti-aterogénicas en el plasma. Múltiples estudios clínicos y epidemiológicos sugieren que el ratio apoB/apoA-I es una herramienta diagnóstica muy útil que permite diferenciar entre pacientes con enfermedad coronaria y sin enfermedad coronaria, incluso si los pacientes con enfermedad presentan “niveles de lípidos en plasma normales” medidos con técnicas tradicionales.

¿Por qué es importante hacer este análisis?

En un panel de lípidos, medir la cantidad de colesterol total unido a LDL (LDL-C) puede ser una estimación relativamente acertada del número de partículas de LDL (LDL-P).

En un panel de lípidos, medir la cantidad de colesterol total unido a LDL (LDL-C) puede ser una estimación relativamente acertada del número de partículas de LDL (LDL-P).Es importante destacar que las partículas LDL son las responsables del desarrollo de la placa de ateroma, ¡no necesariamente el colesterol que transportan (definido como LDL-C)!. El desarrollo de la placa de ateroma es un proceso complejo, sobre el que puedes aprender en nuestro artículo sobre colesterol y triglicéridos.

El colesterol es solamente uno de los muchos componentes de las lipoproteínas: la medición del colesterol total proporciona escasa información sobre las lipoproteínas que lo transportan.

Sin embargo, si tu perfil lipídico estándar es dudoso o quieres la máxima certeza diagnóstica, podría estar indicado investigar más a fondo el contenido y la cantidad de partículas circulantes.

Resultados

Incluso si los niveles de LDL-C se encuentran dentro de los rangos recomendados, las guías National Cholesterol Education Program (NCEP) de 2018 recomiendan que los niveles de apoB en adultos deben ser siempre inferiores a 130 mg/dL (1,3 g/L). Pudiendo variar este límite en función del riesgo cardiovascular de cada paciente:

  • En pacientes con riesgo cardiovascular bajo o moderado se recomiendan cifras por debajo de 100 mg/dL.

  • En pacientes de alto riesgo (por ejemplo, eventos cardiovasculares previos o diabetes), cifras por debajo de 80 mg/dL.

  • El ratio apoB/apoA-1 es actualmente uno de los mejores predictores de riesgo cardiovascular. Aunque no está firmemente establecido, en la literatura científica se ha propuesto un punto de corte que se define como “alto riesgo cardiovascular” en 0.9 para hombres y 0.8 para mujeres. Así pues, niveles superiores a 0.9 en hombres y 0.8 en mujeres son indicativos de riesgo cardiovascular elevado.

  • Este ratio es especialmente útil en pacientes cuyos niveles de colesterol LDL (LDL-C) son normales o bajos, dado que estima de forma más precisa la cantidad de partículas aterogénicas, no está basado en un cálculo y extrapolación matemática a partir del colesterol total.

Otras consideraciones

ApoB y LDL-C no siempre se correlacionan. Es posible tener niveles elevados de LDL-C, pero niveles normales o bajos de ApoB (es decir, del número de partículas): esto significa que la mayoría de tus partículas LDL son “grandes y densas”, con menor riesgo aterogénico. Mucho colesterol total, pocas partículas LDL.

Asimismo, es posible tener un ApoB elevado (¡muchas partículas LDL!) pero un LDL-C bajo: tus partículas transportan poco colesterol, son “pequeñas y densas”: el riesgo aterogénico está muy elevado. Poco colesterol total, muchas partículas.

El ratio ApoB/ApoA-I, en base al estudio INTERHEART, es el predictor más efectivo de riesgo cardiovascular (más que apoB o apoA-I de forma independiente).

La solicitud de un panel de lípidos avanzado no es rutinaria, pero un paciente adecuadamente informado y que desea conocer en mayor detalle su riesgo de enfermedad cardiovascular puede optar por realizar estas determinaciones.

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Referencias

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  • Robert S Rosenson. Lipoprotein classification, metabolism, and role in atherosclerosis. UptoDate Nov 2019

  • Walldius, G., Jungner, I., Aastveit, A. H., Holme, I., Furberg, C. D., & Sniderman, A. D. (2004). The apoB/apoA-I ratio is better than the cholesterol ratios to estimate the balance between plasma proatherogenic and antiatherogenic lipoproteins and to predict coronary risk. Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (CCLM), 42(12), 1355-1363.

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